A principios del siglo acuñó el concepto de convivio para definir al teatro, como una reunión social, pero hoy admite que lo "tecnovivio" es una tendencia que crece, es decir la tensión entre la sustracción del cuerpo en la propia escena, algo tal vez impensado hace algunos años. Jorge Dubatti es uno de los mayores investigadores de las artes escénicas en el país; admite que anualmente asiste a 170 espectáculos, a cinco o seis semanales, pero solamente en Buenos Aires. Aún así, tiene tiempo para escribir sus libros y ensayos que son de consulta obligada en las universidades e institutos de enseñanza en todo el país. "El teatro abarca un registro muy amplio de actividades; no se puede plantear un límite de lo que es, y hay preguntas que ya no son pertinentes", indica. Dubatti estuvo la semana pasada en esta ciudad, donde brindó un curso en el marco de las Jornadas de Investigación Teatral, que organizó Teresita Terraf.

-¿Cómo encuentras la escena teatral en el país?

-Tiene una fuerza enorme, ha crecido de una forma impresionante. Según estadísticas oficiales, en 2012 se estrenaron 8.000 espectáculos, y funcionaron 2.500 salas en todo el país, cifras que dan cuenta de todo este peso de la actividad.

- Sí, pero esas estadísticas incluyen espectáculos, que no necesariamente son teatro… que forman parte de la llamada industrial cultural….

- No podría llamar industria cultural al teatro, porque tiene un formato artesanal, por naturaleza. Podría ser una industria específica, tal vez, porque no solo abarca los estrenos sino el ecosistema, que implican los estrenos, pero también las otras tareas que hacen los teatristas. Hacer teatro es asumir la existencia de una determinada manera. Hay números sorprendentes, pero nunca en la escala del cine, por supuesto, con el cual no se puede comparar. En 2012 se vendieron 5,5 millones de entradas solo del teatro comercial, a un valor promedio de $162 (50% en Buenos Aires, 25% en Mar del Plata y 25% Carlos Paz y resto del interior). El PBI cultura supera al PBI de la minería, por ejemplo.

- Hablemos de la escena teatral, precisamente.

- Allí observo siete líneas: un teatro independiente de cámara, tradicional y otro con una gran voluntad de romper con esa línea (Ricardo Bartís o Federico León, por ejemplo); un teatro comercial de arte, que se trata de una producción comercial con mucho nivel ("Escenas de la vida conyugal", con Ricardo Darín dirigido por Norma Aleandro); una escena neotecnológica, donde existe una tensión entre el convivio y el tecnovivio, y en la que se plantean relaciones con androides y hologramas. Este trabajo está en franco crecimiento, allí vemos los intentos de sustracción del cuerpo en el escenario; la internacionalización sería otra línea, con obras que se estrenan en el exterior y después de toda una gira recién lo hacen en el país; una redefinición del rol del teatro oficial: el INT y el Teatro Cervantes llevan adelante políticas de federalización. En Buenos Aires, por ejemplo, hemos podido ver qué se produce en las provincias, pero a la par el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se orienta a una tercerización; y, finalmente, el llamado teatro de la "liminalidad", que está desdelimitado; aquí entran los escraches, las intervenciones urbanas, el video danza, el teatro de cruces, la performance.

- Podrías precisar más sobre la noción de tecnovivio...

- Se pueden distinguir dos grandes formas de tecnovivio: el tecnovivio interactivo (el teléfono, el chateo, los mensajes de texto, los juegos en red, el Skype, etc.) y el tecnovivio monoactivo, en el que no se establece un diálogo de ida y vuelta entre dos personas, el artista y el espectador, sino la relación de una (el espectador) con un objeto o dispositivo.

- A principios de siglo se hablaba de las nuevas tendencias...

- Bueno, se ha producido un fenómeno de constante crecimiento. Los que en el 2000 llevaban esos planteos, hoy son artistas consagrados, en el país y en muchos casos en el exterior. Pero luego aparecen dos generaciones, que proponen una gran renovación, que es lo que estamos viviendo en estos momentos. Una, integrada por dramaturgos y directores de 40 años, diría, y otra de menos de 30 años, que es la vanguardia.

- ¿Qué caracteriza a esa vanguardia?

- Micropoéticas. Se plantean una relación desenfadada con la tradición; una relación que no pasa por la adhesión, pero tampoco por el enfrentamiento.